2 agosto, 2026
Foto: Diario Junio

¿Qué pasa? ¿Pasa algo o no pasa nada? Este interrogante resuena en los diferentes rincones populares, buscando explicaciones ante un modo de vida que se deteriora constantemente a medida que el gobierno avanza sobre cada derecho adquirido.

Por: Mariano Noceto

En este artículo buscamos reflexionar acerca de lo que se viene transitando en Argentina. Haciendo una lectura de los aspectos culturales, sociales y políticos, resulta fundamental destacar algunos eventos relevantes de estos tiempos. Un claro ejemplo de ello fue la gran movilización del 24 de marzo, donde una amplia expresión del pueblo se plantó decididamente contra las medidas económicas y el modelo impulsado por la actual gestión. En definitiva, estas expresiones marcan el pulso del descontento popular frente a las políticas implementadas.

Mirando hacia adelante, al gobierno de Javier Milei le quedan menos de dos años de gestión. Puntualmente, este año se perfila como un período bisagra de todo lo que se pueda proyectar en términos históricos y sociales para sentenciar el futuro del país.

Disgregación política

Muchos analizan el triunfo de la propuesta política que logró ingresar a Casa Rosada apelando al clásico movimiento pendular de la sociedad. En este sentido, no es novedad el reciente giro hacia la derecha, impulsado por el fuerte confinamiento de la pandemia de Covid-19, sumado a una crisis económica y política que implosionó durante la gestión de Alberto Fernández. Esto, a su vez, replicó un efecto global donde los oficialismos sufrieron un fuerte rechazo a la hora de renovar su poder.

Si bien es importante comprender el contexto de aquel momento, a mí me gustaría apuntalar otra cuestión fundamental: la enorme desorientación de aquellos sectores que no supieron ni por dónde empezar a defender las causas nacionales frente a un modelo libertario que busca doblegarlas todo el tiempo. En la profundización de este escenario es donde debemos detenernos.

Haciendo una introspección, podemos detectar que en la pandemia hubo una fuerte desmovilización política. Las organizaciones y sus instrumentos de convocatoria quedaron algo obsoletos, algo comprensible por el clima de época en el que la salud era la prioridad. Sin embargo, esto causó un daño significativo en la construcción de poder político. Es decir, que en la actualidad se hayan redefinido las reglas de juego con un sesgo hacia la derecha no es casual. Tampoco es inocente que no hayan existido contrapesos institucionalizados fuertes para frenar el avance de la histórica agenda de Washington, la cual siempre atenta contra la justicia social.

Dicho esto, no quiero ser injusto, ya que han surgido fenómenos sociales donde la militancia del pueblo ha sabido expresarse. Uno de los casos más resonantes fue el rechazo al intento de avanzada sobre la universidad, entendida como el principal motor de ascenso social para cada familia. Lo increíble de esto es que, más allá del cisma de derecha en el escenario político, la sociedad salió masivamente a las calles de manera espontánea. Esto no es un dato para subestimar, ya que resultó ser una reacción que nadie esperaba, ni el oficialismo ni la oposición.

Durante el gobierno de Alberto Fernández hubo enormes expectativas sobre lo que podría haber sido, pero finalmente no fue así. Independientemente de las razones exactas detrás de este resultado, es evidente que el núcleo duro del peronismo se vio en contradicción desde sus propias bases, alimentando una profunda frustración política al esperar mucho más de los mismos líderes. Comprender esta realidad ayuda a entender la situación del militante de a pie, quien realiza una lectura correcta del escenario por no encontrar una referencia clara a la cual aferrarse. Sin embargo, pese a esto, siempre termina movilizando cuando la situación lo requiere; un comportamiento dual que ayuda a explicar la disgregación política actual.

Emergencia de liderazgo

Siguiendo esta línea de análisis, otro evento resonante ocurrió en 2025: la líder política del peronismo quedó proscripta tras una jugada del Poder Judicial que, representando los intereses de turno de los grupos concentrados de poder, condenó a Cristina Kirchner a prisión domiciliaria, anulando toda posibilidad de reorganización política. Esto tuvo distintos efectos. Por una parte, la militancia salió a movilizarse colectivamente, haciendo gala de lo que se esperaba… ¿o quizás se esperaba algo más? He aquí otra contradicción: ¿se conduce a la masa o, a veces, hay que dejarse conducir por ella? En definitiva, todo se cerró en el plano legal, sin que se produjera crisis ni caos social, pero se abrió otro escenario: la continuidad de su liderazgo.

La cuestión política del peronismo va tomando forma al compás de la época. En este sentido, quiero hacer una crítica: mientras las internas partidarias a lo largo de este 2026 se enfocan en la definición de candidaturas y pujas de poder, noto una disyuntiva preocupante. La agenda política discute el armado electoral, mientras la agenda social sufre necesidades urgentes en un andarivel totalmente distinto. Si este debate interno sirve para hacerse cargo de los errores del pasado y propone un proyecto político verdaderamente alternativo, bienvenido entonces, ya que es algo que no se puso en discusión en el 2019. A pesar de que en estos momentos no estoy seguro de que sea lo que la sociedad requiera, es un paso necesario.

Teniendo en cuenta el armado político que se va construyendo, hay muchos que quieren subirse al tren de la victoria, asumiendo que tiene destino en Balcarce 50. Y si así fuera, hoy en día las organizaciones políticas apuestan a armar coaliciones lo más amplias posibles para acaparar todo electorado a disposición. Pero guarda, a veces hay colados a la fiesta que son algo más que un sapo a tragarse.Hay construcciones políticas que piensan que si una sociedad está derechizada se deben generar candidatos de igual calibre para cautivar esos votos, y esto se disfraza como pluralidad de voces, pero si se permite la filtración de calamidades, difícil es sacarlas después.

En febrero del 2010 este tipo de críticas le recayó al ex presidente Eduardo Duhalde, cuando dejó una frase para el olvido que codeaba con simpatizantes de la última dictadura militar: “un gobierno para todos los argentinos, para el que quiere a Videla y para el que no lo quiere”. No vaya a ser que la búsqueda de unidad política termine generando un rechazo unánime porque invitó a lo más recalcitrante de la sociedad. Y además, sin recaer en esas estrategias, se pueden ganar elecciones de igual manera.

En cuanto a tomar el bastón de mariscal y continuar el liderazgo, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se posiciona como la única figura de peso que viene haciendo mella en la disputa de la conducción y es el principal opositor al gobierno de Javier Milei. En este rol, debe cubrir varios frentes: por una parte, la enorme tarea de contener a la provincia bonaerense, asediada económicamente por el gobierno nacional; y por otro lado, buscar acuerdos y convocar a nuevos sectores para construir su propio espacio político en el marco de las internas peronistas. Todo esto, con el objetivo de asumir un nuevo proyecto de país en el 2027, si es que la historia así lo premia.

Foto: Infobae

Experimento motosierra

El fenómeno libertario representa los intereses de la derecha trasnacional; es caracterizado por defender el extremismo de la libertad individual y la supresión total del Estado. Aunque, a considerar por el diario del lunes, entiendo que su verdadero objetivo es erradicar el Estado de bienestar que asigna derechos sociales, representado históricamente por la justicia social.

Ahora bien, el panelista Javier Milei, en plena campaña prometía combatir la casta, la inflación y la corrupción, tres banderas que han sido escondidas entre la ropa sucia. Por lo que cada promesa incumplida entra en conflicto en este tercer año de gobierno, ya que no tiene mucho para mostrar, ni obra pública que significase un hito de su gestión. Hasta ahora solo hay ajuste para los sectores más vulnerables, acumulando decepciones las cuales se emparentan con el declive de su legitimidad popular. 

Bajo la égida hegemónica, su modelo apela al recorte de derechos de la sociedad argentina. Este esquema está sostenido económicamente con un plan estructural de mega endeudamiento a base de relaciones de sometimiento político, tanto con el FMI como con otros organismos internacionales, incluyendo la injerencia directa del tesoro de EEUU.

Como país, atravesamos una preocupante crisis estructural en todas las áreas: ya sea alimentaria, habitacional, sanitaria, educativa o económica. Esto se manifiesta en altas tasas de desempleo, un industricidio planificado y familias que ven cómo su economía se desmorona conjuntamente, perdiendo todo tipo de expectativas a medida que pasa el tiempo. Además, en materia de deuda tenemos comprometido gran parte del PBI por cápita, con una exorbitante cifra que a la fecha se torna impagable, condenando así todo futuro posible.

La principal diferencia con el gobierno de De La Rúa es que aquel era débil, venía de una derrota electoral y enfrentaba un fuerte aparato político operando en su contra que respondía a Duhalde. Por el contrario, este gobierno ganó ampliamente a nivel nacional, tiene una solidez parlamentaria que le dio un aire más para profundizar sus políticas regresivas, y claramente las condiciones estructurales no son las mismas. A comparación de 2001, los números actuales son peores. Si bien el gobierno aún tiene el timón del barco (aunque en cualquier momento lo rompe), no hay señales de un cambio de rumbo y esto parece peor que el Titanic, pero se está evaluando adelantar las elecciones, y según los resultados el status quo de poder se podría invertir.

Su manera de operar es simple: aplica medidas impopulares cuando la población está distraída (por ejemplo, en épocas festivas o vacacionales, o utilizando temas irrelevantes en la agenda mediática). Paralelamente, su táctica se apoya en una estrategia de ahogamiento político, basado en las denominadas políticas de shock. No da margen de respuesta, porque a la hora de golpear lo hace de manera permanente y constante, atacando un campo temático por encima de otro; y la realidad es que no todos los organismos ni instituciones están organizados como para resistir semejante despliegue premeditado.

Pero tanta violencia orquestada, al perder efectividad y legitimación social, comenzará a encontrar un hartazgo coordinado. El gobierno, al arrinconarse en su propia estrategia, solamente propondrá más agresividad institucional. Es decir, pasaremos aceleradamente a un escenario de radicalización política, y esto se sabe cómo empieza pero no cómo termina…

Votación del RIGI en el Senado: Verde a favor, rojo en contra.

Retomando, cuando digo que tiene un respiro parlamentario, me refiero al sometimiento político de los gobernadores, quienes otorgan votos libertarios a cambio de prebendas económicas para pagar sueldos provinciales. Esto deja fuera de discusión sus agendas locales y subestima la integridad de sus poblaciones. Sin embargo ala hora de afrontar las algunas catástrofes ocurridas en diferentes regiones, el presidente Javier Milei dejó muy en claro su postura: que las provincias se arreglen como puedan.
Por mencionar algunos ejemplos, tenemos el caso de la gran inundación de Bahía Blanca en Buenos Aires, donde además del ahogamiento económico sobre la provincia misma, se participó poco y nada a nivel nacional para socorrer a las víctimas.
Una situación similar ocurrió en Tucumán. Tras las severas inundaciones, la respuesta del gobierno fue la misma; es por eso que los funcionarios libertarios, en medio de protestas sociales, encontraron un rechazo organizado teñido de violencia, desesperación y hartazgo.

Por otra parte, si hacemos foco en la promoción turística, se ha hecho un daño enorme con el retraso cambiario y los desequilibrios económicos, al punto de que el turismo local viene siendo el peor de los últimos 30 años.Esto es un golpe al corazón de las economías regionales. De hecho, en Córdoba —un lugar donde Milei ganó ampliamente con el 80%— se registran altos niveles de desocupación, porque pareciera que se ha incentivado el turismo internacional en lugar del movimiento interno.

En definitiva, no se promueve el turismo, la bajada de línea política neoliberal solo busca la extranjerización de nuestras materias primas y fuentes de ingresos naturales, y es por esta misma razón que no hay ley de glaciares que sobreviva.

La política nacional solo tiene intereses particulares correspondientes a la agenda de Donald Trump, un gobierno que está fuertemente cuestionado por diversos escándalos internacionales (como la guerra con Irán, el caso Epstein, el rol del ICE). A estose suma unmasivo rechazo social, con más de 13 millones de personas movilizadas en contra de dicha gestión, dando pistas de lo que pueda ocurrir de cara a las próximas elecciones estadounidenses. Esta subordinación de relaciones carnales, nos hace muy vulnerables a su situación doméstica de inestabilidad política, es decir que un resfrío en aquel país tiene como réplica una desestabilización enArgentina, efectos del enorme nivel de endeudamiento y la gran crisis de soberanía política existente.

Foto: De la Tribuna TV

Una sociedad en fragmentada.

Desde una mirada moderna, el punto común entre la etapa neoliberal de los 90’/2001, y la actual, es que en las miradas de las personas se reflejan, una vez más, las múltiples frustraciones de promesas incumplidas. Este gobierno continúa quitando opciones de subsistencia, como por ejemplo importando cartón en lugar de promocionar el reciclaje nacional. Son medidas que golpean directamente a recicladores urbanos, más conocidos como “cartoneros”, quienes en su mayoría viven al día por un plato de comida.

Milei afirmaba con soberbia“que la gente no va a dejarse morir”, sin embargo, sigue trabajando en eso. El desprecio ideológico que reproduce constantemente ya no tiene el mínimo grado de análisis. A pesar de ello, existe un caldo de cultivo que quiere emerger para poner un límite ante tanta maldad, un hartazgo que se está exacerbando cada vez más en los diferentes sectores sociales.

En la actualidad, este no es un Estado que se lo identifique por cuidar a las familias, sino más bien su matriz gira exclusivamente para el ámbito financiero, promoviendo políticas de ajustes e inversión a través de apalancamiento de deuda. Es decir, que por arriba o por abajo se promociona la dependencia económica y fuga de capitales sin brindar posibilidades de vivir dignamente.

Siguiendo esta línea, en YPF se están llevando adelante inversiones con capitales futuros. Esto se traduce como una burbuja especulativa que tracciona solamente por incentivos externos de esquema ponzi. El gobierno en materia productiva centraliza todo en seguir captando intereses a largo plazo, con la promesa de que eso vaya a convertirse en cifras astronómicas. Como ya lo dijo Caputo, que estas inversiones son del valor de 100.000 millones de dólares.

En lugar de fomentar el desarrollo productivo solo se reproduce la especulación financiera. No quisiera ser negativo, pero me preocupa profundamente lo siguiente; deber tanto, no asegurar capitales propios, destruir la materia productiva y hacer que primen los financistas externos. En definitiva, el costo de esta bicicleta financiera lo va a terminar pagando el pueblo argentino.

A merced de todo esto también se introduce la cuestión de una revolución tecnológica para la cual no hemos sido preparados: simplemente nos adaptamos o caemos. Los sistemas de acumulación de big data, mediados e interpretados por la inteligencia artificial, sumados a nuestra creciente dependencia física y psicológica de los dispositivos modernos, encuentran a una sociedad desorganizada. En lugar de generar oportunidades, esta falta de formación nos deja expuestos a la pérdida de fuentes de trabajo.

El gobierno actual no tiene interés en que aprovechemos estas nuevas tecnologías para el desarrollo, sino que prioriza intereses amorales y netamente capitalistas. Por ello, se ha abierto el juego a ciertas actividades destructivas que las autoridades no consideran un problema; al contrario, redoblan la apuesta. Se dio vía libre a la desregulación del juego, y hoy las apuestas deportivas y la timba están por doquier.

En este escenario, la tecnología trabaja de lleno a través de los dispositivos electrónicos. No es casualidad que hoy sea tan accesible tomar préstamos instantáneos a través de un celular y, al mismo tiempo, perder ese dinero en páginas de apuestas que vaya uno a saber dónde tienen sede. Es una trampa estructural premeditada que fomenta la deuda y la fuga; un ciclo que pasa en el país y en los hogares, llevándonos hacia una miseria colectiva porque, en algún punto, la soga se va a cortar.Nunca fue tan claro el objetivo de todo esto; quebrar a las familias y operar para el debilitamiento de la Patria, buscando en última instancia la disolución nacional.

Foto: Paco Urondo

Jaque al poder

Otro punto que no quiero que pase desapercibido es el preocupante nivel de odio en materia de género que ha sido sembrado en la sociedad, sobre todo como violencia institucional y política hacia las mujeres. La violencia de género es un tema estructural que requiere del Estado en su máxima expresión para romper las relaciones históricas de poder reproducidas por el patriarcado hegemónico. No obstante, muy lejos de combatir esta problemática, el gobierno nacional (fiel a sus ideales y sin ánimos de gestar políticas de contención), viene recortando todo programa o respuesta institucional que asista a las víctimas que requieran subsanar algún tipo de necesidad; como lo fue en su momento el programa social “Ellas Hacen”, que tenía como espíritu empoderar a quienes estaban sometidas a relaciones insanas, coaccionadas por violencia psicológica, física, económica, entre otras calamidades.

De lo que va del año ya se superan el centenar de femicidios llevados adelante, tragedias que como sociedad no pudimos evitar. Se registra una víctima fatal aproximadamente cada treinta horas, escenario agravado por el desmantelamiento de políticas y programas de protección social; por lo cual el gobierno de Javier Milei es cómplice al retroalimentar este círculo vicioso. Sumado a esto, los varones tenemos la responsabilidad ineludible de asumir que somos parte del problema y seguimos sin hacernos cargo de nuestra violenta masculinidad. Muchas veces resistimos con temor a deconstruirnos y nos cuesta renunciar a los privilegios machistas que ejercemos. Pero pese a estas tensiones, la organización social sabe que sin lucha no hay posibilidad de cambio, por eso en otra jornada histórica del “Ni Una Menos”, al calor de los indignantes hechos recientes (como el terrible crimen de Agostina Vega en Córdoba), las mujeres y diversidades han copado las calles una vez más para decir basta. Y aunque el gobierno profundice la quita de derechos sociales conquistados, el pueblo se organiza y resiste.

Por último quería dejar una reflexión de lo que sucedió en el último 24 de marzo. A 50 años del Golpe de Estado perpetrado por la dictadura cívico-militar, confieso que en términos personales estaba en duda de si lanzar este humilde escrito antes de cumplirse dicho aniversario, o bien publicarlo en alguna fecha posterior (como sucedió). Hay un clima coyuntural tan delicado, que con incertidumbre, se podían esperar dos escenarios posibles: un día caótico entrecruzado con violencia motivada por las fuerzas de seguridad; o bien como lo fue, un encuentro familiero de unidad nacional, y esto fue un mensaje de esperanza.

El pueblo alzó su voz genuinamente por toda la República Argentina, no importaron las disidencias de los distintos sectores que se expresaron, ni tampoco cuestiones internas de disputas políticas; simplemente las generaciones hablaron, y este ha sido un fuerte aviso, tanto para propios como ajenos.  Cuando pensábamos acerca de las dinámicas sociales, el desinterés colectivo u otros miedos por falta de empatía por parte de la sociedad, lo que en realidad se demuestra es que hay una voluntad popular que no quiere dejarse doblegar. Aun tenemos una herida abierta refugiada en la memoria que todos los días exige que se sepa la verdad, y tras años de dolor continúa reclamando justicia, por eso este pueblo resiliente en todas las plazas exclamó “Nunca Más”.

” En la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida…” (Indio Solari)