Un análisis crítico de la película “Ruido de fondo”. Por Joshua Lentulus

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la psicología de masas constituida por el terror hacia la muerte, vinculada con el nazismo, busca evadirse de esa misma masividad social acontecida no entorno a un líder, sino a un estilo de vida materialista y consumista, que si bien siempre fue objeto de crítica, lo son en relación al enfoque del consumismo, nunca del grupo social al que se somete, humilla y excluye de dicho modo de vida. Es una película que en su aburrimiento te permite evadirte de su monotonía para imaginar otros enfoques

Joshua Lentulus

En esta película se nos presenta una familia norteamericana con un modo de vida estereotipico de la década del ochenta, dejado en claro con la música, la vestimenta y las luces de neón, narrando las distintas maneras con la que sus protagonistas sobrellevan el problema de la muerte. Fue una película a la que le tenía expectativas por el halo de misterio con el que era presentada, ya que al mostrar detalles surrealistas y tocar conceptos como el caos o la muerte iban a traer consigo una obra de arte del cine, no fue gran cosa al final. Hay tres problemas distinguibles en la película, el manejo del concepto, la expresión narrativa y el diseño estético. 

El manejo del concepto es el centro en el que gira la trama, que es la muerte, definido como algo al que las personas escapan. Esto es presentado en tres actos que si bien la película es segmentada de esa forma, no queda bien clara esa diferencia histórica de un segmento del otro, sino que lo vas encontrando sutilmente en la historia.

 El primer acto lo encontramos en el minuto 1:45 (una hora, cuarenta y cinco minutos) en lo personal el mejor momento de la película, el protagonista es un profesor experto sobre Hitler e interviene en la clase de su compañero para darle relevancia a su estudio sobre Elvis al despertar la misma fascinación de sus estudiantes sobre ese personaje al dar toda una exposición comparativa de Hitler con Elvis, para terminar comparando la fascinación de las masas en torno a ambas personalidades, para afirmar que eran convocadas por la muerte, no la del pasado, sino la futura, la propia, y que solo en la multitud se evitaba experimentar la inseguridad del individuo ante la muerte. Fue un monólogo interesante sobre una figura de difícil abordaje original en lo académico, pero que no se reitera en la trama. 

El siguiente acto tiene lugar en el minuto 1:14 (una hora catorce minutos) en donde el pueblo en el que vive es evacuado temporalmente por una nube tóxica, una vez instalados en el campamento, sin ninguna razón o motivo aparente, el compañero de trabajo del protagonista le entrega una pistola argumentando que hay dos tipos de personas, los que matan y los que mueren y que la violencia, al poder matar a alguien es una forma de renacer al demostrarse uno mismo que puede sobrevivir a la muerte, es interesante el argumento pero colocado de forma forzosa sin ningún contexto que lo amerite, decapitando al concepto del cuerpo narrativo. 

El tercer acto lo encontramos en el minuto treinta y nueve, en el se hace el descubrimiento del origen de las pildoras que consumia su esposa de forma secreta y que no se encontraban en ninguna farmacia, estas eran experimentales para un tratamiento de una enfermedad que era el miedo hacia la muerte, esto la hizo tomar las pastillas a cambio de tener relaciones sexuales con su creador, cosa que resulto en toda una estafa porque las pastillas eran un placebo que no tenian ningun efecto, esto lleva al protagonista a una rabia que le da motivos para enfundar el arma y buscar a esta persona y demostrar la teoria que le habia dicho su compañero. Si bien es un clímax donde al fin se encuentra el impacto de un conflicto que desde el comienzo se veía germinar, aflora en un momento de cansancio por una trama de un vacío narrativo, pero fiel a su título, con mucho ruido de fondo, a lo que nos lleva a la siguiente problemática. 

La expresión narrativa se distingue por un subtitulado que reitera el título de la película, ruido de fondo, porque gran parte de la misma vas a estar escuchando monólogos de conversaciones superpuestas con una situacion caotica, de la que intentaras encontrar un momento de coherencia sin que se logre un resultado fructífero. Los personajes actúan e interactúan entre sí como si se tratase de una obra de teatro, con monólogos extensos carentes de elocuencia, y a veces repitiendo las mismas frases como si al actor se le hubiera olvidado su guion, cosa que no es así porque está hecho a propósito, por lo que se vuelve incómodo al ponernos a la expectativa sobre la razón de estos comportamientos, que acompañados de una estética ordenada y de perfección, pareciera que estuvieran programados o atrapados en una especie de limbo, pero no, es el medio narrativo que usa la historia. El recurso teatral es interesante, pero mal ejecutado, porque en la evidencia de la inverosimilitud de los personajes en sus interacciones, esta se debe de compensar con la elocuencia de las palabras, un ejemplo de esto lo encuentro en la película “Ana y el apocalipsis” que utiliza el recurso del musical para presentar la personalidad e intenciones de los distintos personajes, para desarrollarlos en un par de momentos musicales y continuar normalmente con la trama, teniendo en la claro la intersubjetividad de cada uno, ni tampoco genera un atractivo en el contenido de lo que dicen, ya que en películas como “king lear” se desenvuelve toda una verborragia shakesperiana que vuelven soberbios y poéticos a sus protagonistas, en “ruido de fondo” es eso, ruido de fondo, que estando también ausente distintos arranques emocionales que se puedan sobreponer al ruido narrativo, imposibilita una definición clara de los personajes con sus propios problemas, hasta que ocurre el mencionado descubrimiento del minuto treinta y nueve, pero consumido por el agotamiento del espectador hacia comienzo de un conflicto que llega demasiado tarde. 

En lo estético nos encontramos con un diseño recurrente en este género de películas, que definen la época en la que transcurren con la estética publicitaria del momento, como lo son los perfectos barrios residenciales, los colores pasteles en la indumentaria y el perfecto ordenamiento de los objetos acompañados por el coreografico movimiento  de los personajes secundarios. Este mismo diseño lo encontramos en la película “no te preocupes cariño”, que recrea la estética del american dreams de los años cincuenta para generar una atmósfera de suspenso, ya que al tratarse de un estilo inverosímil en su calco publicitario, algo se debe de estar escondido detrás. Ese mismo sentimiento lo encontramos en esta película, pero al no revelarse misterio alguno en relación a la nube tóxica o la medicación consumida por la esposa se cae en un vacío similar al sentimiento de la muerte que se intenta evocar en la película, sea intencional o accidental. Una coincidencia que encuentro con ambas películas y que fue objeto de crítica en “no te preocupes cariño” fue la pretenciosidad artística, coincidiendo ambas en enfoques artísticos surrealistas que la hacían parecer intrigante, pero sin resolver dicha intriga en la narración o en la trama, volviendolo un recurso de pretenciosa profundidad, como lo es el miedo provocado por screamers en las películas de terror. 

Conclusión, es una película que toma por eje un concepto interesante pero muy mal ejecutado. En los tres actos con los que se desliza se presentan en los últimos dos, problemas propios de la sociedad norteamericana, como lo es el consumo y abuso de las medicaciones, vinculando la hipocondría con el miedo a morir, y la violencia, que si bien no hay ningún indicio de ella que haga marcar en la trama dicho problema en la sociedad, queda elocuentemente descrita por el compañero que le entrega su arma y afirma que la violencia nos resucita cual si fuera un estado de euforia terapéutica, el primer acto acontece algo interesante, un miedo metanarrativo que no forma parte de la película, pero sí de la propia sociedad norteamericana en sus muros culturales de autopercepción. El nazismo es una carta muy reiterativa que se usa para depositar todos los males que no quiere admitir como propios la sociedad norteamericana, lo encontramos con el antisemitismo o el racismo que siempre es vinculado con simbologia nazi o con supremacistas adoptando estos mismos símbolos, buscando desvincular las barras y estrellas de la violenta discriminación y agresión hacia negros, judíos, indios, homosexuales y extranjeros, como también el fanatismo religioso impulsado por los cultos amparados en la propia constitución. Por lo que el ejemplo de la psicología de masas constituida por el terror hacia la muerte, vinculada con el nazismo, busca evadirse de esa misma masividad social acontecida no entorno a un líder, sino a un estilo de vida materialista y consumista, que si bien siempre fue objeto de crítica, lo son en relación al enfoque del consumismo, nunca del grupo social al que se somete, humilla y excluye de dicho modo de vida. Es una película que en su aburrimiento te permite evadirte de su monotonía para imaginar otros enfoques con el mismo concepto, y encontrarse con varios árboles de un bosque tapado por el árbol de la mediocridad narrativa.

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