2 abril, 2026

POSTALES DEL NEOCOLONIALISMO. Por: Sebastian Borreani de Aziz

Aviones F16 recién comprados sobrevuelan Bueno Aires

La lección para América Latina es significativa. La dependencia colonial es esencialmente económica, pero también se sostiene en la actividad política cotidiana de clases altas y medias antinacionales -lo sepan o no a nivel consciente-. En Argentina la tarea política no empieza ni termina en las elecciones presidenciales de 2027, porque tenemos una estructura parasitaria colonialista sostenida por una clase dominante que actúa como dique de contención de proyectos de soberanía económica y debilita a la nación.

Mg. Sebastian Walter Borreani de Aziz / sborreani@upe.edu.ar

1.    El eslabón más débil de la cadena neocolonial

En una entrevista al analista de mercado Alex Krainer[1], Glenn Diesen mencionaba que la destrucción de los radares norteamericanos AN/TPY-2Army/Navy Transportable Radar Surveillance— por parte de Irán, tiene un costo de reposición de 500 millones de dólares. Es interesante el dato porque ejemplifica las complejas relaciones entre la economía global y la guerra como escenario. Los AN/TPY-2 son la parte más importante de un sistema defensivo llamado THAADTerminal High Altitude Area Defense—, conformado por vehículos que operan como lanzaderas, cargados con misiles interceptores sin explosivos que operan por impacto cinético contra el objetivo. Sin el radar, que es la parte más importante del sistema, los misiles no son efectivos.

 El éxito del sistema de defensa israelí era la detección primaria de los misiles mediante otras baterías colocadas en los Emiratos Árabes, Arabia Saudita y Jordania. En este sentido, la Cúpula de Hierro es la conclusión y el producto de la unión de nueva tecnología e imperialismo norteamericano en la región. Irán atacó y dejó fuera de funcionamiento los radares del primer cerco defensivo, sobrecargando sus sistemas con recursos de bajo costo, y gracias a eso sus misiles llegaron hasta Tel Aviv. Esta estrategia dejó al descubierto el límite del sistema tecnocolonial: la tecnología de avanzada no es fácil de reponer en el corto plazo de una guerra de desgaste donde el enemigo no cae al primer ataque; y una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.

Además, como señalaba Diesen, los radares AN/TPY-2 utilizan el nitruro de galio como semiconductor, que es un cristal sintético del cual China es productora en un 98% a nivel mundial. En el año 2001, justo cuando China entró a la OMC y su producción de aluminio se disparó, se dedicó de lleno a manejar el proceso de obtención de galio de la bauxita, algo que para las empresas privadas occidentales no era rentable. Los chinos se especializaron y con el tiempo lograron controlar el mercado a nivel global, generando dependencia del mundo occidental para el desarrollo de tecnología de potencia —en especial la que utilizan en la guerra—.
En pocas palabras, una estrategia industrialista de un cuarto de siglo hoy les permite actuar como el portero del depósito de armas de la coalición EE.UU. e Israel, al punto de que en el año 2023, China impuso restricciones severas a la exportación de este material a la empresa Raytheon (RTX), que es el fabricante del AN/TPY-2, por la venta de armamento a Taiwán.

Javier Milei, y la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, y el ex ministro argentino de Defensa, Luis Petri, en Ushuaia 04/04/1924 (EFE)

2.    La guerra contra el pueblo argentino…

La situación global de disputa entre potencias por el reparto de los recursos tiene un correlato fronteras adentro en Argentina. En el frente de esta guerra, a la fecha van siete meses seguidos de caída del empleo privado y unos 200.000 trabajadores perdieron su trabajo (SIPA, 2026). La desocupación escaló al 7,5%, lo que representa un total de 1,77 millones de argentinos (INDEC, 2026), y si sumamos los “ocupados demandantes” y los “subocupados”, la cifra alcanza 5 millones de personas en todo el país (EPH-INDEC, 2026).

Unos 5,4 millones de jubilados y pensionados cobran un haber menor a $400.000 por mes (Infobae, 2026), en una economía donde la canasta básica de alimentos (INDEC, 2026) para un grupo familiar de cuatro personas fue de $644.088, y la general de $1.397.672. La morosidad se cuadruplicó en un año, pasando del 2,6% al 10,6% (BCRA, 2026) y las familias argentinas están atrasadas en los pagos de créditos personales, que se sacan con cierta facilidad en entidades bancarias privadas y estatales, y en el pago de tarjetas de crédito.

Hace poco cerró la Aseguradora de Riesgo de Trabajo Galeno, y con ella quedaron 470 trabajadores en la calle. Al momento del cierre, a los trabajadores se les adeudaba los salarios de febrero y marzo. Otro caso destacable fue el de la empresa de neumáticos Fate, con más de 80 años de producción continuada en el país. En febrero de 2026 anunció el cierre definitivo de su planta en San Fernando y dejó en la calle a 920 personas. También a principios de marzo de 2026 cerró el Frigorífico San Roque, ubicado en el partido de Morón en el Gran Buenos Aires.  140 empleados del frigorífico quedaron en la calle.

Este retroceso en el trabajo formal tuvo su correlato en el aumento del trabajo informal, donde en el primer trimestre de 2026 la informalidad laboral alcanzó la pavorosa cifra del 43% (EPH-INDEC, 2026), especialmente entre los jóvenes de 16 a 24 años, que ingresan al capitalismo de plataformas para hacer repartos.  La “uberización” de la economía argentina, el único triunfo que el presidente Milei podría adjudicarse, ya está experimentando una pérdida importante de la rentabilidad por el exceso de conductores frente a la reducción absoluta de la demanda del servicio —lo que tiene sentido, considerando que cada vez menos gente tiene dinero en el bolsillo—.

3.    El nacionalismo como estrategia

La nación persa atacó la cadena de suministros del imperialismo colonial en el eslabón más débil, su alianza con las clases parasitarias de los estados del Golfo Pérsico —que someten a sus poblaciones al subdesarrollo— y su dependencia de supertecnologías de difícil reposición. Pero como toda guerra es también cultural, y no solo económica, Irán asestó un terrible golpe al imperialismo norteamericano-israelí porque supo cohesionar a su población bajo un férreo nacionalismo contra el extranjero, basado en costumbres nacionales que tienen un peso histórico de 2500 años. El intento de balcanización cultural del progresismo liberal no pudo atravesar esta barrera que cuenta además con una intelectualidad iraní profundamente racionalista, nacionalista y defensora de valores religiosos islámicos.

 La lección para América Latina es significativa. La dependencia colonial es esencialmente económica, pero también se sostiene en la actividad política cotidiana de clases altas y medias antinacionales -lo sepan o no a nivel consciente-. En Argentina la tarea política no empieza ni termina en las elecciones presidenciales de 2027, porque tenemos una estructura parasitaria colonialista sostenida por una clase dominante que actúa como dique de contención de proyectos de soberanía económica y debilita a la nación. Si no actuamos sobre ese conjunto de relaciones económicas serviles al capital extranjero, no es posible pensar un proyecto de industrialización que promueva la justicia social.

Por otro lado, desde el punto de vista de la lucha político-cultural, la única contradicción que tiene centralidad para un pensamiento de izquierda nacionalista es entre patria o colonia. Por fuera del señalamiento de esta antinomia, que expresa la lucha de clases en un país neocolonial, no es posible unificar a las masas bajo un discurso nacionalista porque no hay forma de explicar la oposición entre las sectores dominantes y el pueblo. Las derrotas en el pasado inmediato tienen su razón de ser en el olvido de que la cultura expresa lo que existe en el medio económico y no al revés, y la injusticia social es un producto de la contradicción histórica entre la oligarquía y el pueblo.

Foto: Reuters. Kevin Lamarque

4.    La trampa del deseo aspiracional

La astucia de las clases dominantes radica en haber ocultado la distancia entre los ricos y los pobres en la conciencia del pueblo, mediante estereotipos denigrantes de lo popular que hablan de un otro siempre responsable de la miseria y el subdesarrollo. Daniel Santoro describió bien esta fantasmagoría alienante en la que el ciudadano común se abstrae de sus condiciones de vida y bajo el engaño del deseo aspiracional, imagina que las puertas del barrio privado están abiertas para cualquiera que sea lo suficientemente voluntarioso[2].

 El estereotipo del negro “que vive de la mía” es el reverso del deseo aspiracional, y condensa como significante todas las identidades que la oligarquía argentina utilizó para referirse a la barbarie de una nación neocolonial: el indio pata sucia, el montonero salvaje, el gaucho vago y el sindicalista cabecita negra. En un país donde la movilidad social ascendente desapareció como posibilidad de la sociedad rentista[3] (Piketty, 2014), el negro vividor oficia de excusa, dentro de un discurso sobre la voluntad y el sacrificio, para explicar la falta de éxito personal.

 Mientras a nivel global las potencias se reparten misiles para expandir su poder económico, o para mantenerlo, en Argentina el negro vividor se impone como estereotipo a través de la red de medios -en especial los digitales- y operadores políticos de la oligarquía, culpando del subdesarrollo a unos vagos que toman mate mientras atienden en una ventanilla. Esta ideología de las clases dominantes, que aliena el sentido común de las masas cuando hace falta, es la expresión en la cultura de un modelo económico neocolonial que se impone como problema político-cultural para la construcción de una patria soberana.

 La contradicción principal, hoy como hace 200 años, sigue siendo patria o colonia, soberanía económica o dependencia. De hecho, las experiencias chinas e iraníes demuestran que una nación soberana se desarrolla solo bajo una cultura nacionalista, en coordenadas propias de su historia. Por otro lado, la cultura nacional se construye y se asienta en el impulso que adquiere un modelo económico de industrialización. En este sentido, la lucha política no se puede reducir solamente a un ejercicio cívico legislativo cada cuatro años, ni a una pelea de cargos por distrito.

Si el ejercicio democrático se convierte solamente en una cuestión burocrática, no estamos golpeando jamás el núcleo duro del poder cultural y económico que nos ata al subdesarrollo. De hecho, el capitalismo de plataformas instala, en una economía no soberana, mercados de trabajo desregulados de fácil acceso que no solo licúan los derechos laborales del trabajo formal, sino que también atacan los fundamentos de cualquier herencia cultural nacional. El aspecto morfosintáctico de la lengua materna; el cuerpo como propiedad no mercantilizable[4]; la espiritualidad como conexión comunitaria; y la tradición como relación profunda con el pasado histórico nacional; se vuelven objetivos de la penetración cultural.

Solo en este sentido, cabe preguntarse si el pueblo se equivoca, o si simplemente es la expresión colectiva de su existencia económica y cultural en un país donde se impone la dependencia sobre la soberanía. Si la oligarquía dispone a sus lacayos políticos para que vendan la argentina y el pueblo vota a gusto, es porque ha sabido reducir la conciencia nacional a una serie de estereotipos alienantes que ocultan la contradicción principal entre ella y el pueblo, llevando al pueblo a identificarse con su verdugo.

 Referencias bibliográficas:

  • BCRA (2026). Informe sobre Entidades Financieras e Irregularidad del Crédito (Enero-Marzo 2026). Banco Central de la República Argentina.
  • INDEC (2026). Informes técnicos: Mercado de trabajo (EPH) y Valorización de la Canasta Básica Alimentaria (Marzo 2026). Instituto Nacional de Estadística y Censos.
  • Infobae (2026). Situación de los haberes mínimos: Jubilados y pensionados en el primer trimestre de 2026. Buenos Aires.
  • Ministerio de Trabajo (2026). Reporte de ceses de actividad y cierres de establecimientos industriales registrados. Secretaría de Trabajo y Empleo.
  • Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • SIPA (2026). Sistema Integrado Previsional Argentino: Reporte de puestos de trabajo registrados (Agosto 2025 – Marzo 2026).

[1]Alex Krainer: La guerra de Irán se globaliza: crisis económica, energética y alimentaria.

[2] Daniel Santoro: el peronismo de ayer y hoy. Industria Nacional con Pedro Rosembalt.  https://www.youtube.com/watch?v=XflFBgCuVsw

[3] En esta sociedad, la acumulación histórica de la riqueza de los más ricos genera beneficios en un nivel mucho mayor al trabajo de los no ricos. Esto advierte el fin de la promesa emancipadora del liberalismo en lo económico, en tanto la movilidad social ascendente se vuelve solamente un mito de la antigüedad capitalista. Ni el mérito, ni el trabajo duro, ni el honestismo, mucho menos la voluntad, permiten generar ingresos suficientes como para dar el salto hacia arriba.

[4] Tucker Carlson sostiene, en una entrevista a Nick Fuentes,

 https://www.youtube.com/watch?v=efBB0D4tf1Y que Only Fans es más peligroso que el pueblo iraní, porque ellos no incitaron a la prostitución de las hijas de la sociedad norteamericana.