5 abril, 2026

PERONISMO BONAERENSE: Unidad en la interna, como alternativa a Milei. Por: José Ignacio Aisa

La interna peronista actual se caracteriza por la ausencia de una nueva conducción legitimada ya sea por una elección interna o por la emergencia de una unanimidad real en torno a un liderazgo de conjunto. Un liderazgo que, para ser tal, debería expresar de manera efectiva a la mayoría de las ramas del movimiento: trabajadores, empresarios, juventudes y estudiantes, rama femenina, rama política y organizaciones libres del pueblo.

José Ignacio Aisa (C. Política.UBA) / Dir. Biblioteca A. Balestrini.

Luego del proceso de renovación de autoridades partidarias del Justicialismo de la provincia de Buenos Aires, donde finalmente se oficializó la presidencia del partido para el gobernador Axel Kicillof y la vicepresidencia primera para Verónica Magario, actual vicegobernadora (Tercera Sección Electoral). La Junta Electoral estaría encabezada por el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini (Primera Sección Electoral), mientras que la presidencia del Congreso partidario quedaría en manos de Máximo Kirchner. Y luego de esto se acordaron elecciones internas en el PJ en 16 distritos donde en un 70% de los mismossalieronvencedorescandidatosvinculadosalMDFlideradoporAxelKicilofcuestión que legitima y autoriza al gobernador a ocupar una centralidad evidente en el campo estratégico moviéndose por distintas provincias. Inclusive yendo esta semana a Tierra Del Fuego por los 44 años de la guerra de Malvinas donde a través de su visita se pudo avizorar un atisbo de resolución de la interna nacional articulando una síntesis de sectores peronistas con base multisectorial la visita de Cecilia Moreau, Mayra Mendoza, Victoria Toloza Paz al acto en Ushuaia.

Durante el acto realizado en la ciudad de San Justo, sede del Consejo del PJ de La Matanza, la vicegobernadora Verónica Magario sostuvo que “hay que dejarse de joder con las internas y ponerse al lado del pueblo que sufre el embate del industrucidio de Milei”. Sin embargo, al observar con mayor detenimiento el clima entre los cuadros militantes del peronismo bonaerense, la llamada ‘paz armada’ continúa vigente.

Este orden de cosas emula lo hecho durante el gobierno de Alberto Fernández, se le otorgara la presidencia del PJ bonaerense a Máximo Kirchner, el reciente cambio de guardia se vendió caro dentro de las filas de la línea interna Movimiento Derecho al Futuro (MDF), encabezada por Kicillof y Magario. Tras la victoria aplastante de septiembre de 2025, este armado político hizo lo que en ajedrez se llama “mover la reina” para presidir el partido. No obstante, la jugada de Magario abrió intensos debates en el histórico “quincho” de la calle Matheu —sede del partido nacional, cedida al PJ provincial— y culminó con la consagración de Axel Kicillof como presidente, luego de que el liderazgo camporista obligara al gobernador a encabezar la lista e incluso habría costado negociar la vicepresidencia primera para la matancera saliendo mecánicamente a proponer a la Intendente de Moreno, Mariel Fernández (Tercera Sección).

Esta disputa no es nueva. La rivalidad histórica entre La Matanza y ese sector político se remonta a los tiempos del intendente Alberto Balestrini, quien junto a José Díaz Bancalari (Segunda Sección Electoral), Juan José Álvarez (Primera Sección, Hurlingham) y Mariano West (Moreno), entre otros, encarnaba un bloque de intendentes con capacidad territorial y cintura política, en tensión con los armados impulsados por Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. Aquella estrategia, orientada a la transversalidad, promovía desde la incorporación de movimientos sociales hasta el recordado acuerdo con los llamados “radicales K”, cuyo máximo exponente fue Julio Cobos en 2007, sintetizado en el jingle presidencial “Cristina, Cobos y vos”.

La interna peronista actual se caracteriza por la ausencia de una nueva conducción legitimada ya sea por una elección interna o por la emergencia de una unanimidad real en torno a un liderazgo de conjunto. Un liderazgo que, para ser tal, debería expresar de manera efectiva a la mayoría de las ramas del movimiento: trabajadores, empresarios, juventudes y estudiantes, rama femenina, rama política y organizaciones libres del pueblo.

Esta síntesis no se produce, en parte, porque la conducción de Cristina Fernández de Kirchner además de venir acumulando traspiés no puede ejercerse plenamente por razones judiciales, y porque ningún otro sector ha logrado articular ese consenso. El resultado es una inestabilidad contenida, con equilibrios circunstanciales, sostenidos más por el incentivo a la paz que por la resolución de fondo del conflicto político entre intendentes y gobernadores, por un lado, y La Cámpora y sus aliados, por el otro.

En este escenario, este artículo propone dejar planteadas dos líneas argumentales de trabajo para el análisis.

Por un lado, el peronismo bonaerense se encuentra en un proceso de reorganización con vistas a constituirse en alternativa política al gobierno de Javier Milei. En la medida en que su gestión continúe mostrando fragilidades en materia económica y se profundicen las emergencias sociales, el peronismo reaparece —hasta el momento— como la única alternativa de poder con viabilidad real.

Por otro lado, y no menos importante, esta posibilidad sólo podrá materializarse si el actual equilibrio inestable no se rompe o se supera en una acumulación política consistente. Una división que supere el umbral de los cinco puntos porcentuales del electorado puede resultar decisiva: ya ocurrió en 2015, cuando la fragmentación permitió la derrota en la provincia de Buenos Aires frente a María Eugenia Vidal, y vuelve a poner en riesgo tanto la gobernabilidad provincial como las chances en una primera vuelta nacional.

Tales escenarios muestran que esta potencial división vuelve central el debate estratégico sobre el desdoblamiento o la unificación del calendario electoral. La experiencia de 2025 habilita la hipótesis de que, de haberse postergado la elección bonaerense a noviembre, el peronismo podría haber cerrado el año como fuerza vencedora como lo plantearon algunos estudios y dirigentes experimentados en lo Electoral. También hay que tener en cuenta los incentivos que van a traer aparejado la reforma política que Milei mandará al congreso nacional y también la nueva ley para los mandatos de Intendentes y concejales que provocará alianzas impensadas para derogar la ley provincial hecha por Massa y Vidal para limitar mandatos de los alcaldes provinciales.

Estos matices fundamentales para quienes estudiamos ciencia política, lo son aún más para quienes militan y gobiernan. Porque, como enseña la gauchesca bonaerense, en política—como en la vida- lo esencial es “no errar el viscachazo”.