(Octava pasta) ¿ESTALLA? Por: José Queruza

Compartimos en esta octava entrega una ¿carta? un mensaje por wasap con nuestro compañero Jorge Martorell que, desde el invierno Sueco, nos pregunta lo que seguramente nos estamos preguntando lectores y redactores de esta revista junto con varios millones de argentinos ¿hasta cuando se puede aguantar lo inaguantable?
Jorge– Ché ¿se viene el estallido? Veo, siempre de lejos, algo parecido a una tormenta perfecta, los jubilados apaleados, hinchadas de fútbol saliendo a bancar, más allá del nexo o no con la CGT que ”oficialmente” no sale a la calle y, por último, una prensa que por primera vez en mucho tiempo está en forma coral pegándole duro y en la cara a un gobierno, digo, no es un dato menor que La Nación esté a la cabeza con la mejor cobertura de la estafa de $Libra. ¿Cómo la ves?
-Hola Jorge querido. La situación es insoportable, la diferencia es que el hambre y la miseria extrema eran una novedad en el 2001 y ahora se han vuelto parte del paisaje. Todos nos preguntamos acá ¿por qué no estalla? ¿Será que nos acostumbramos o nos adaptamos, como hacen todas las especies?
Toda la clase media estamos tratando de sostener lo poquito que nos queda de racionalidad y provisionalidad, o sea, el laburo, la familia, el colegio de los pibes, la obra social, los servicios, el auto, y fingir demencia viajando los fines de semana a la costa, ir a comprar barato a Chile, Paraguay o Miami.
Los de abajo, ya hace mucho que están abajo, y la pelea es directamente por comer. Son muchísimas las familias que dependen de la basura para comer, comen basura. Entonces, todo ese sector mira eso como algo real, dice: estamos mal, pero por lo menos no comemos de la basura. Esa lógica es transversal hoy a todos los sectores y clases sociales.
Milei identificó en los trabajadores estatales a los militantes políticos y a una clase movilizada, identificada con el peronismo, que en parte puede ser verdad. Ese sector, aunque estamos siendo los más golpeados, no se expresa potentemente por miedo, y las conducciones sindicales también son muy cagones porque temen que, si movilizan, los puteen los trabajadores y los pasen por arriba como en el 2001, y les cueste que Milei les quite las obras sociales, paritarias y otras conquistas históricas. Entonces amagan y se quedan esperando las elecciones de este año.
Los partidos políticos, todos, incluso la izquierda, están en ese cálculo. Todos sostenemos que esto es inaguantable, pero nadie da el paso por miedo a perder algo y miramos las próximas elecciones, que son como un espejismo, una fecha, solo eso, porque no va a cambiar nada, solo puede pasar que Milei sume más diputados que antes eran del PRO.
Milei ha hecho todo lo que está mal en tiempo récord y se creó enemigos por todos lados, pero de ahí a asegurarte que el miércoles va a ser el estallido, no te lo puedo asegurar.
Si me dijeras que, como Ballestrini en el 2001, una columna de La Matanza entra a la capital, mientras los sindicatos y los partidos políticos marchan al Congreso, con los sindicatos, y los movimientos sociales cortan los accesos, y el Congreso guarda vigilia. Podría confirmarte eso que tanto queremos, que termine esta vergüenza. Igualmente nuestro país tiene esa característica de sorprendernos y romper todo pronostico.
Te mando un abrazo y cariño para todos por allá.
