(Novena rola) Resistirse es fútil, ¡serán asimilados! Por Carlos Pelloli

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En esta novena entrega, Carlos, nos pone al día, con pesimismo y alerta, sobre las formas actuales de la incorporación alienada a las cadenas productivas del capital y la sustracción de la subjetividad desde las nuevas tecnologías de la información, hoy metidas hasta en lo más intimo de nuestra cotidianidad en su envase más digerible e inocente de “red social”. Con espanto y resignación, asistimos a una fiscalización constante del algoritmo y del ojo del oráculo de Google, que todo lo ve y todo lo sabe. Y aun así, nuestro redactor encuentra optimismo…


La anticipación científica en su modo artístico de ciencia ficción propone visiones y disparadores muchas veces grotescos, que no obstante resultan advertencias o aperturas temáticas.
La apelación política a la creciente y dominante innovación tecnológica, en particular la implantación de la llamada IA inteligencia artificial (suponiendo que los algoritmos sofisticados adquieran capacidad similar a la heurística humana superior) ha calado hondamente en la cultura actual.
Las élites intelectuales compran a paquete cerrado las ventajas de las app y se someten maravilladas a la fuerza de las redes sociales.
Uno queda así reducido a la crítica romántica ante el fenómeno y su masiva expansión, cual el personaje de “el rinoceronte” de Ionesco; el aislamiento es el destino para quien se opone a la corriente general y se verifica en el corte de la comunicación, suplantada por el zumbido de la red con sus datos efímeros y sus mentiras perdurables, la política pierde entonces un recurso central: el argumento razonado apoyado en hechos.
Operadores cibernéticos cuales organismos pseudo humanos desde la clandestinidad digital, configuran y modelan la agenda cotidiana; ante su potencia se derrumban las viejas organizaciones empresarias corporativas y se rinden las mediaciones partidocráticas.
Desde los inicios del capitalismo de libre concurrencia esta tendencia ha estado presente, la fase inicial de ascenso de la burguesía con su estandarte de libertad, igualdad, fraternidad, al calor de las luchas de clases y sectores ha ido evaporando esos idealismos superestructurales; del proceso de reducción ha quedado un concentrado tóxico de libertad económica para la intensa minoría del gran kapital.
Su filosofía principal el pragmatismo, donde el éxito es la prueba de verdad, certidumbre que se alcanza con fe religiosa, perseverancia en el objetivo y soporte técnico científico. La simpleza práctica de esta conducta no es como vulgarmente se acepta, adaptarse tácticamente a las condiciones históricas imperantes sin guía ético moral, como la burla de Groucho estos son mis principios, y si no le gustan tengo otros, resulta más bien todo lo contrario moldear activamente las condiciones históricas para así imperar.
El imperio global del capital en su curso civilizatorio es un devenir nazi – fascista, el postulado de la democracia republicana fue un peldaño al que pisar para ascender al pináculo del dominio, un período de aprendizaje concedido desde el cartismo hasta la posguerra; eso es el pasado suplantado por la vieja y conocida opinión pública y el sentido común hoy expresado en las redes, donde la superchería de nodos libres e iguales comparten información y beneficios en un mercado libre, fue y es un artilugio expropiador de conciencias, cultura y dineros.
Es la alienación potenciada y recargada ya no se escinde al trabajador de su producción material o intelectual, se lo separa de la realidad tangible y se lo sumerge en un nuevo mundo fluido y líquido cual los capullos de la matrix.
Desde la clandestinidad de los operadores, la opacidad y camuflaje del proceder, la sorpresa y la distracción como garantía para alcanzar objetivos, la destrucción de oposición cualquiera sea su forma y capacidad, anuncian la dictadura no del proletariado sino de los capitalistas post industriales ellos han aprendido las lecciones de los revolucionarios y nos han ayudado a olvidarlas arropándonos en las sábanas del sueño progresista.

Por ello se verifica una sobrevaloración del fenómeno IA, muchas opiniones basadas en expectativas desmesuradas fundadas más en promesas que en realidades tangibles, es la guerra donde mayores réditos el algoritmo buscar y destruir esta rindiendo. El perfeccionamiento de herramientas y procesos es decir la tecnología está dominado por los intereses y necesidades del gran capital encarnado por una legión de magnates globales, para los que su primer interés es derrocar a los estados nacionales de gobiernos electos periódicamente por el voto de sus ciudadanos, esta vertiente de vanguardia concentrada busca liberarse de los límites legales y de los pactos sociales que rigieron la modernidad, esa es la faz de una herramienta de control e información activa, dinámica, con creciente autonomía. La libertad equiparada a la autonomía plena y absoluta del capital como meta absoluta de dominación corporativa.
Cuando se introdujeron las primeras PC que requerían booteo con diskettes flexibles de primitivo DOS, en el curso de capacitación para los empleados el ingeniero a cargo decía: estos aparatos tienen menos inteligencia que una hormiga, son prácticos y eficientes para cumplir una orden, un comando, lo hacen muy rápido y no paran hasta tener el output, pero nada más, si enlazáramos todas las computadoras del mundo y le introdujéramos la pregunta: ¿Dios existe? Hay una alta probabilidad de que la respuesta computacional fuera: Ahora, sí.
Pasaron 36 años de aquellos inicios. Hoy estamos encorsetados en un mar cada vez más insondable de apps para todo y cada uno, la subsunción real a las nuevas máquinas se va completando la “inteligencia artificial” no tiene ninguna capacidad heurística real solo pálidas imitaciones del genio creativo humano, es el plano artístico donde más claramente se puede constatar.
La virtualidad no presenta virtuosismo y no creo asumir una posición romántica retrógrada, solo con la degradación de la cultura y sus refinamientos, es posible admitir como válidos los “productos” del chat gpt u otros engendros similares.
Lo que resulta notable en un doble sentido 1ero el abandono del concepto de alienación y 2do como la etérea nube digital va absorbiendo información humana y fomentando conductas especulativas generalizadas; mercantilizando a un nuevo nivel las relaciones sociales. La última estafa con monedas virtuales es demostrativa del salto cualitativo de generación SOE/ San Pedro a $libras.
No obstante, las actuales performances de los poderes ejecutivos del capital, no son exclusivos méritos propios, comparten y en gran proporción éstos con sus socios de negocios hecho, asociados minoritarios de los aparatos políticos, judiciales y de medios, más bien empleados jerárquicos de las corporaciones amos a los respetan, muchos con reverencial temor. Constituyen una gran pirámide social que se derrumba permanentemente por su propio peso de parasitismo y lujo conspicuo.
Hoy la historia vuelve a presenciar a las masas que hacen andar sus ruedas, dormidas y esperando el despertar de su largo letargo embrutecedor.
No es la herramienta la causa, es la ausencia de programa y voluntad para liquidar las condiciones agotadas del capitalismo.
No es la IA ni la culpa ni la salvación, un ateo habría pronosticado una oscura edad con la difusión ampliada de la Biblia mediante la introducción de la imprenta de tipos móviles. Pero la edad de la comunicación ampliada, de la hiperconectividad puede ser también la de la revolución comunitaria democrática, como vía al futuro. Para ello un programa concreto, una app del socialismo.
Buenos Aires, 25/3/25 CGP

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