UN REBELDE SIN CAUSA. Por José Queruza

Aunque el gobierno de Milei se presenta como una novedad filosófica y política, convive con viejas experiencias militantes de la tradición política argentina y su cuerpo teórico se asemeja a concepciones conservadoras del liberalismo del siglo XIX. En el plano económico, por momentos recuerda al tacaño señor Scrooge, de Un cuento de Navidad, aunque con la flacidez moral de Fagin, el personaje de Oliver Twist, ambas novelas de Charles Dickens.
José Queruza
ABSTRACT
"A REBEL WITHOUT A CAUSE. AN ANALYSIS OF THE GOVERNMENT POLICY DURING THE FIRST TWO YEARS OF JAVIER MILEI'S GOVERNMENT."
In the first two years of Javier Milei's government, the Argentine political debate continued to be heavily influenced by economic issues and some successes such as controlling inflation, although it gradually shifted towards the social and institutional consequences of adjustment and deregulation.
Beyond the discussion of macroeconomic variables, the impact of resource constraints and state withdrawal on broad sectors of society, as well as the effects of these decisions on the institutions responsible for mediating conflict and guaranteeing rights, began to gain prominence. Analyzing this process requires going beyond the immediate situation and revisiting theoretical frameworks from political science that allow us to understand how economic policy translates into institutional transformations and changes in the quality of democracy.
In this sense, the discussion about austerity measures cannot be limited to an evaluation of their immediate economic results. The shrinking of the state, the reallocation of resources, and the elimination or weakening of public agencies directly impact the institutions that structure representation, channel demands, and process social conflict. From the perspective of the polyarchy proposed by Robert Dahl, these institutions are not secondary: they are what guarantee effective participation, political competition, and equality in the consideration of preferences. When austerity measures and deregulation restrict the state's capacity to serve the poorest sectors of society, not only are social costs incurred, but the democratic mechanisms that transform social demands into government decisions are also strained.
This shift in the economic debate toward its institutional consequences also allows us to observe the government's decision-making logic from a broader analytical perspective. As Jon Elster warns, rational actions aimed at maximizing immediate objectives can generate unintended consequences that affect collective functioning. In this context, the reduction of state capacities and accelerated deregulation not only reshape the distribution of resources but also alter the incentives of political and social actors, weakening spaces for negotiation and cooperation. From a Weberian perspective, the problem lies not only in the size of the state but also in the deterioration of its institutional capacity to exercise legal-rational domination that ensures predictability, mediation, and democratic legitimacy.

Para analizar estos dos primeros años del gobierno de Javier Milei, en lo que respecta a su relación con las instituciones estatales y a la vigencia del régimen democrático, resulta necesario revisar algunos indicadores que pueden desprenderse o cotejarse a partir de las ocho características de la poliarquía propuestas por Robert Dahl. Desde esta perspectiva, el estilo de liderazgo de Milei presenta ciertas tensiones con algunos principios centrales de la poliarquía, especialmente aquellos vinculados a la mediación institucional, la cooperación entre actores y la estabilidad de reglas compartidas. El gobierno opera formalmente dentro del marco democrático, pero su dinámica de confrontación discursiva y de cuestionamiento recurrente a actores institucionales introduce fricciones que afectan el funcionamiento cotidiano de los mecanismos de representación y control.
Milei ha mostrado una inclinación teórica más cercana a la elección racional, pero sin tener en cuenta los costos sociales de sus decisiones: arriesga todo, a la manera de un jugador temerario en el “juego de la gallina”, imagen que remite a la película Rebelde sin causa (1955), en la que jóvenes norteamericanos se retaban enfrentando sus autos a toda velocidad.
Esta forma de actuar, que desconoce el contenido de acuerdos y consensos históricos que constituyen las instituciones estatales, pone en riesgo al sistema poliárquico democrático y refuerza una tendencia autoritaria y egocéntrica del Poder Ejecutivo.
Tomando estas referencias, es posible sondear cuánto hay de novedoso y cuánto de impostura discursiva en el discurso de La Libertad Avanza, evaluándolo desde los diferentes modelos institucionalistas. Este espacio político se proyecta como una construcción totalmente externa a la política, propone una transformación estructural e iconoclasta de la sociedad y del Estado, promete terminar con los privilegios de “la casta” política y decreta, en un tono nietzscheano, “que Maquiavelo ha muerto”.
Todo esto, sin embargo, convive con el hecho de que se trata de una construcción política que ha necesitado de la vieja casta política partidaria —principalmente del peronismo y del radicalismo— para gobernar, reorganizar su aparato partidario y enfrentar con éxito las elecciones de medio término.
Más allá del ejercicio teórico-discursivo, resulta poco productivo adjudicarle a la práctica política del gobierno una matriz teórica pura o encuadrarla en alguna de las escuelas clásicas de la ciencia política. Se trata, más bien, de un caso ecléctico y pragmático, sostenido por una retórica agresiva y dogmática que, con el paso del tiempo, se asemeja cada vez más al conocido refrán del “perro que ladra no muerde”: amedrenta a algunos sectores, mientras que frente a los poderes fácticos demuestra una docilidad complaciente.

Jugando con la Teoría de los Juegos
La práctica política de Milei presenta rasgos vinculables a la elección racional, en tanto busca maximizar beneficios, aunque sin medir los costos sociales. Esto lo distancia claramente del análisis de la matriz política, donde la medición del impacto de las políticas públicas resulta central, ya que estas se orientan a sectores o instituciones específicas. Asimismo, la toma de decisiones y la forma tajante de encarar las reformas del Estado y el ajuste presupuestario, sin contemplar la historización ni la tradición de las instituciones políticas, ubican a Milei más cerca de la elección racional que del institucionalismo histórico.
En cuanto a la relación con los partidos políticos, Milei ha instalado un escenario de incertidumbre y confusión. En un primer momento se mostró acuerdista, dentro de un esquema pragmático de elección racional, al proponerle al PRO de Mauricio Macri conformar una unidad política para ganar las elecciones y gobernar con un parlamento prestado. Sin embargo, ese mismo cálculo lo condujo luego a destruir la alianza, fagocitar a sus socios políticos, expandir La Libertad Avanza, presentar un partido de alcance nacional y afianzarse como la primera fuerza política del país en las ultimas elecciones.
Los partidos de la oposición, los sindicatos y los distintos cuerpos burocráticos del Estado le propusieron a Milei acuerdos políticos institucionales, dentro del esquema del institucionalismo histórico, basados en el peso corporativo de organizaciones territorial e históricamente consolidadas. Estas propuestas fueron rápidamente despreciadas por los libertarios, que identificaron a dichos actores como una “casta” con privilegios apropiados del Estado, enriquecida mediante un juego de intereses sectoriales entre fuerzas políticas y empresariales, al amparo del sistema democrático.
Milei desechó esas posibilidades apelando a un discurso demonizador e iconoclasta, en el que, paradójicamente, cuanto mayor era la intensidad retórica, mayores beneficios y adhesión política lograba acumular.
El gobierno de La Libertad Avanza ha buscado generar un impacto estructural antes que una optimización o mejora focalizada de las instituciones y organismos del Estado y de la sociedad civil. No se interesó por una “Reforma del Estado” en clave neoliberal clásica —ajuste, optimización de recursos y evaluación de resultados—, sino que avanzó directamente en la cancelación de organismos e instituciones reguladas por el propio Estado.

¿Nada nuevo bajo el sol?
Aunque el gobierno de Milei se presenta como una novedad filosófica y política, convive con viejas experiencias militantes de la tradición política argentina y su cuerpo teórico se asemeja a concepciones conservadoras del liberalismo del siglo XIX. En el plano económico, por momentos recuerda al tacaño señor Scrooge, de Un cuento de Navidad, aunque con la flacidez moral de Fagin, el personaje de Oliver Twist, ambas novelas de Charles Dickens.
Sin embargo, La Libertad Avanza introduce una novedad relevante: no evalúa costos y beneficios colectivos, sino que se orienta exclusivamente a la maximización de ganancias de un solo grupo social: los sectores más ricos. Agroexportadores, empresas transnacionales, importadores, minería, sector energético y sector financiero constituyen los héroes corporativos de Milei, a quienes dedica —junto con Donald Trump— la mayor atención y elogios.
La medición de los impactos sociales de las políticas implementadas por el gobierno libertario parece tener escasa relevancia para Milei. Aunque los daños sean cuantificables, resultan secundarios frente a las cifras del INDEC, que ahora sí aparecen como confiables para los grupos económicos y los “dueños de todas las cosas”.
El gobierno ha puesto el foco en la maximización del poder político a través de un discurso que promete cambios estructurales y sistémicos, ocupando la centralidad de la opinión pública mediante un uso intensivo del poder de los algoritmos de las redes sociales y de jóvenes formadores de opinión —los llamados influencers—. De este modo, se configura un modelo democrático empobrecido y cerrado, similar a la “jaula de hierro” que advertía Max Weber, aunque aquí la deshumanización no se produce a través de la burocracia estatal y el racionalismo administrativo, sino mediante una versión distópica dominada por grandes corporaciones multinacionales, la smart política, el consumo digital y el control territorial continental de los portaaviones norteamericanos.
Si este futuro logra consolidarse, lo sabremos en los próximos años; por ahora, se presenta como una verdadera pesadilla.

BIBLIOGRAFIA
1) Jon Elster “La Explicación del Comportamiento Social”. Gedisa 2010.
2) Robert Dahl. LA POLIARQUIA: PARTICIPACION Y OPOSICION. Tecnos 2009.
1) Libertad de asociación (hacer de mi preferencia individual una preferencia colectiva. Un ejemplo son los partidos políticos), 2) Libertad de expresión (tanto individual como colectivamente), 3) Libertad de voto (cada uno debe decidir a quién votar sin que nadie ejerza presión sobre el otro) 4) Libertad para que los líderes políticos compitan en busca del apoyo de la sociedad. 5) Diversidad de las fuentes de información. 2- Manifestar las preferencias: 6) Elegibilidad para ocupar cargos de gobierno. 7) Elecciones libres e imparciales. 3- Recibir igualdad de trato por parte del gobernó en la ponderación de las preferencias: 8) Las instituciones deben garantizar que la política del gobierno depende de los votos y demás formas de expresar las preferencias. por ejemplo respeto a la constitución, reformas del estado, gobernabilidad, acuerdo con la oposición, libertad de prensa, capacidad de encontrar adhesión, éxito en las políticas económicas, funcionarios capacitados que ejercen poder etc.
3) Nietzsche, Friedrich. Asi Hablo Zaratustra – Nietzsche. Editorial Alianza, Editorial Grupal, (2021)
4) Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Editorial Colihue. 2013.
5) Oscar Oszlak. “La Formación del Estado Argentino. Origen, Progreso y Desarrollo Nacional”. Editorial Planeta, 1997.
6) Max Weber. La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo. Fondo de Cultura Económica 2011.
7) Esteban Ierardo. “Sociedad pantalla: Black Mirror, entre la filosofía y la tecnodependencia”. Editorial Continente 2018.
8) Adán Egmont. “PRIMER TRAMO DE MILEI. Una Mirada Histórica. La racionalidad institucional y la gobernabilidad democrática: una lectura del primer tramo del gobierno de Javier Milei desde el Institucionalismo de Elección Racional”. https://revistaelastillero.com/primer-tramo-de-milei-una-mirada-historica-por-adan-egmont/ . Revista El Astillero 2026.

