MOSCU IMPULSA REORDENAMIENTO DE LA IZQUIERDA GLOBAL. Por Santiago Masetti.

El lema del encuentro: “Por un nuevo socialismo del siglo XXI”, retoma la impronta promovida por Hugo Chávez, aunque en un contexto distinto al de la primera ola progresista latinoamericana. La referencia apunta a la necesidad de actualizar un ideario que, tras retrocesos políticos en la región y el avance de nuevas derechas, busca redefinirse.

SANTIAGO MASETTI (Periodista e historiador por la Universidad de La Habana, Cuba / cORRESPONSAL “EL ASTILLERO” Centro América y el Caribe)

En un contexto internacional atravesado por conflictos bélicos, disputas geopolíticas y sanciones económicas, Moscú será sede, entre el 25 y el 27 de abril, del Foro Socialista Internacional (Sovintern), una iniciativa que busca reagrupar a las fuerzas progresistas a escala global y recuperar capacidad de coordinación política.

La convocatoria, que reunirá a unos 300 delegados de distintos continentes, apunta a superar la lógica tradicional de los foros multilaterales y avanzar hacia una articulación más orgánica entre partidos comunistas, movimientos antiimperialistas y expresiones progresistas de diversa índole.

En paralelo a los debates políticos, el encuentro incluirá homenajes a Fidel Castro en el centenario de su nacimiento y expresiones de respaldo a dirigentes como Cristina Fernández de Kirchner, Pedro Castillo y Nicolás Maduro, en una clara señal de posicionamiento frente a los conflictos políticos de la actualidad.

Desde su concepción, el Sovintern se propone intervenir en un escenario internacional signado por la crisis del orden global, con énfasis en la denuncia de bloqueos económicos contra países como Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, y en la necesidad de fortalecer la cooperación entre fuerzas de izquierda.

“El Foro Socialista Internacional pretende constituirse en un instrumento válido” para enfrentar “el avance del imperialismo y el fascismo a nivel global”, expresó a El Astillero el coordinador ejecutivo para América Latina y España, Lois Pérez Leira.

El planteo no se limita al plano discursivo. La realización del evento en Moscú también tiene una dimensión política: cuestionar, al menos en términos simbólicos, el aislamiento promovido por Occidente contra Rusia tras el inicio del conflicto en Ucrania.

El diagnóstico que subyace a la convocatoria remite a una tradición conocida dentro de la izquierda internacional, pero adquiere renovada urgencia en un escenario donde las fuerzas progresistas aparecen dispersas, con dificultades para articular estrategias comunes y, en muchos casos, en posición defensiva.

En ese marco, el Sovintern intenta recuperar la experiencia de las internacionales políticas del siglo XX, adaptándola a un mundo más fragmentado y heterogéneo, donde conviven múltiples tradiciones ideológicas y organizativas.

El lema del encuentro: “Por un nuevo socialismo del siglo XXI”, retoma la impronta promovida por Hugo Chávez, aunque en un contexto distinto al de la primera ola progresista latinoamericana. La referencia apunta a la necesidad de actualizar un ideario que, tras retrocesos políticos en la región y el avance de nuevas derechas, busca redefinirse.

Más allá de las definiciones y los gestos políticos, el principal interrogante persiste: si el Sovintern logrará trascender el plano declarativo y consolidarse como un espacio efectivo de coordinación internacional.

La experiencia reciente de estos foros muestra una brecha recurrente entre retórica y acción. En ese terreno, Moscú ofrece hoy el escenario y el impulso. La incógnita es si las fuerzas convocadas estarán en condiciones de construir una agenda común en un mundo que, una vez más, parece reorganizarse en bloques.