28 enero, 2026

ALGORITMOS E IDENTIDADES POLÍTICAS. Por: Yael Rodriguez

Foto Tiempo Argentino



 Al parecer, las lógicas que nos unificaban, ahora nos distancian; ya no se necesita de estrategias políticas totalizantes y globales porque los algoritmos ya han decidido que nos gusta, que detestamos, que preferimos consumir una y otra vez e indudablemente, la línea que separaba a las facciones políticas se ve cada vez más marcada.

Por: Yael Rodríguez (Lic. Relaciones Internacionales / Ciencia Política UNSAM)

¿Ideología o adoctrinamiento digital? El rol de los algoritmos en la creación de identidades políticas.

“Todas son tecnologías de control concebidas para someter, no para liberar. No hay límites en la vigilancia que han conseguido instaurar; y gracias a ello, cada momento de nuestra existencia se ha convertido en una fuente de información”. Giuliano Da Empoli

Atrincherados bajo un posteo, un tweet, un reel, todo parece estar cronometrado y creado para ser funcional a narrativas mucho más complejas que estar a favor o en contra de algo.

Nada de lo que nos aparece en las redes sociales es una coincidencia, absolutamente cada una de las publicaciones que consumimos tienen una intencionalidad detrás, un objetivo.

Una especie de obra de teatro se reproduce ante nuestros ojos y aún no hemos tenido la capacidad de diferenciar qué es lo real y quien tiene a la verdad de su lado. Por el contrario, cada estímulo dado a nuestros cerebros es parte de un plan, una configuración política incluso ajena a una nación en particular.

Una de las características más reiteradas en la norma social a nivel global es el crecimiento del individualismo, que se secreta directamente en una lealtad afectiva y polarizada hacia cierto individuo político, además, genera un vínculo para social y virtual con quienes parecen entender y situarse dentro del mismo polo ideológico.

Empero, estas burbujas identitarias (en términos de Derek Bolton) generan estímulos y simultáneamente son estimuladas por los “ingenieros del caos”, pues el contenido que más probabilidades tiene de mantener el interés de los usuarios o de sobrevivir al flujo constante de información es el más extremo, escandaloso, polarizador o cargado de emotividad, o el que lleva a las personas a perder su tolerancia, a considerar ilegítima a la oposición política, o a adoptar el extremismo y la violencia como parte del discurso político.

No pueden ser olvidados tampoco quienes a fuerza de ganar elecciones han utilizado el poder de las plataformas para construir una imagen política renovada, funcional a un clima político de éxtasis y crisis.

Foto: Rosario Plus

Un ejemplo regional y contemporáneo es el de Nayib Bukele (actual presidente de El Salvador), quien bajo el lema del populismo, pretende ser una especie de vocero del pueblo, un héroe que responde al llamado de una población que reúne un solo fin consecutivo: el de salvar a su nación. Un funcionario que refleja la masculinidad necesaria, la capacidad de entretener pero de negociar cuando sea pertinente, pero sobre todo, el talento de convencer y persuadir a quien se le cruce de que él es el Mesías reencarnado y viene en busca de hacer renacer a El Salvador (Rivera y Cristancho, 2024).

Lo cierto es que sus discursos responden a la búsqueda de la viralización y popularización no solo de su imagen, sino también de su propia administración, y es en vías de ello que gesta una trinchera de enemigos a los que dirige todas las balas cuando se requiera de validación, pues el desborde de emociones afines al odio, el enojo y la burla en redes sociales alimenta un algoritmo que busca tener la mayor exposición posible para lograr influir en la opinión pública (Luna, Manzano y López, 2021, pp 65).

Al parecer, las lógicas que nos unificaban, ahora nos distancian; ya no se necesita de estrategias políticas totalizantes y globales porque los algoritmos ya han decidido que nos gusta, que detestamos, que preferimos consumir una y otra vez e indudablemente, la línea que separaba a las facciones políticas se ve cada vez más marcada, pues cada sujeto político ha dejado de vincularse con lo que le parece potencialmente distinto.

Probablemente estas circunstancias nos invitan a pensar una lógica casi autoevidente: que tanto de este consumo es real y no adquirido a la fuerza por el ímpetu de la repetición constante. Ninguna idea parece ser nueva, ni una reflexión no ha sido ya plantada como semillas a punto de germinar en cada una de nuestras mentes. Algunas de forma más invisible y oculta, otras absolutamente obvias y necesarias: el margen que nos restaba para conformar identidades propias y levemente originales parece esfumarse a cada minuto que estamos conectados a internet.

En este sentido, no somos ni seremos una ocurrencia original, al parecer, nos estamos comenzando a sentir cómodos con las lógicas del adoctrinamiento digital, silencioso y voraz.

Quizás la estrategia sea ser más conscientes de nuestra huella digital, o al menos invitarnos a reflexionar sobre qué tan informados estamos sobre una realidad preconfigurada para cada uno de nosotros. Ya no existe la lógica catch-all, la nueva moda es catch-each (Magnani, 2017) y está sonando como una notificación en cada dispositivo móvil a su alcance.

Foto: Diaria AR. Miembros del Ministerio de Trolls de Milei, liderados por Fran Fijap

Referencias

Bolton D (2021) Targeting ontological security: Information warfare in the modern age, Political Psychology, 42: 127-142.

Klinger U, Kreiss D & Mustvairo B (2024) Chapter 3. Platforms and their power. En Platform, power, and politics: An introduction to political communication in the digital age. Cambridge: Polity Press.

Luna, O., Manzano, D., & Lopez, I. (2021). Miedos de siempre en tiempos de igualdad 3.0 el discurso de odio contra mujeres salvadoreñas en Twitter. Revista Abierta, (15), 62-89. https://revistaabierta.monicaherrera.edu.sv/index.php/abierta/article/view/69

Magnani, E. (2017). Big data y política: El poder de los algoritmos. Nueva Sociedad, (269), 45-55. https://static.nuso.org/media/articles/downloads/2.TC_Magnani_269.pdf

Rivera, C. I., & Cristancho, A. (2024). Más derechos, menos derechas: acerca de la comunicación y la democracia en América Latina (D. Bruzzone, P. Ricaurte, & O. Rincón, Eds.). CLACSO.

Foto: PolAR